jueves, 15 de noviembre de 2012

LECTURA DEL DIA

por: Junior


LIBRO DE SALMOS

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, 
Ni estuvo en camino de pecadores, 
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado.

 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; 
Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.

jueves, 14 de junio de 2012

UNA PROMESA DE BENDICION DE LA PALABRA DE DIOS TOMADA PARA BENDECIR TU VIDA.


Entonces Elías le dijo a todo el pueblo: ¡Acérquense! Así lo hicieron. Como el altar del Señor estaba en ruinas, Elías lo reparó. Luego recogió doce piedras, una por cada tribu descendiente de Jacob, a quien el Señor le había puesto por nombre Israel. Con las piedras construyó un altar en honor del Señor, y alrededor cavó una zanja en que cabían quince litros  de cereal. Colocó la leña, descuartizó el buey, puso los pedazos sobre la leña y dijo: Llenen de agua cuatro cántaros, y vacíenlos sobre el holocausto y la leña. Luego dijo: Vuelvan a hacerlo. Y así lo hicieron. ¡Háganlo una vez más! les ordenó. Y por tercera vez vaciaron los cántaros.  El agua corría alrededor del altar hasta llenar la zanja. A la hora del sacrificio vespertino, el profeta Elías dio un paso adelante y oró así: Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que todos sepan hoy que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo y he hecho todo esto en obediencia a tu palabra. ¡Respóndeme, Señor, respóndeme, para que esta gente reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que estás convirtiendo a ti su corazón!  En ese momento cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto, la leña, las piedras y el suelo, y hasta lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo vio esto, se postró y exclamó: "¡El Señor es Dios, el Dios verdadero!"



(DA)

Entonces Elías dijo a todo el pueblo: "Vengan cerca de mí." Todo el pueblo vino cerca de él. Luego él reparó el altar de YAHWEH que estaba arruinado. Elías tomó doce piedras, conforme al número de tribus de los hijos de Jacobo, a quien la palabra de YAHWEH había venido, diciendo: "Tu nombre será Israel."  Con las piedras él edificó un altar en El Nombre de YAHWEH, y reparó el altar que había sido destruido, entonces él cavó una zanja alrededor del altar suficientemente honda para dos medidas de grano. Arregló la leña partida en el altar que había hecho, dividió la ofrenda quemada completa y la puso sobre la leña, y la puso sobre el altar    Entonces dijo: "llenen cuatro vasijas con agua, y la derraman sobre la ofrenda quemada y sobre la leña." Ellos lo hicieron. "Háganlo otra vez," él dijo, y ellos lo hicieron de nuevo. "Háganlo una tercera vez," les dijo, y ellos lo hicieron una tercera vez. Ahora el agua fluía alrededor del altar y había llenado la zanja de agua. Entonces, cuando llegó el momento para ofrecer la ofrenda de la tarde, Elías el profeta se acercó, y clamó en voz alta a los cielos: "YAHWEH, Elohim de Abraham, Isaac y Israel, que se sepa hoy que Tú eres Elohim en Israel, y que yo soy tu siervo, y que yo he hecho todas las cosas hoy por amor a ti.  Óyeme, YAHWEH , óyeme, para que este pueblo pueda saber que Tú, YAHWEH, eres Elohim, y que Tú estás volviendo sus corazones a ti." Entonces el fuego de YAHWEH cayó del cielo. Devoró la ofrenda quemada completa, la leña, las piedras y el polvo; y se lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo lo vio, ellos cayeron de bruces, y dijeron: "¡Verdaderamente YAHWEH es Elohim! ¡YAHWEH es Elohim!"





(BAD) 

Entonces Elías le dijo a todo el pueblo: ¡Acercaos! Así lo hicieron. Como el altar del Señor estaba en ruinas, Elías lo reparó. Luego recogió doce piedras, una por cada tribu descendiente de Jacob, a quien el Señor le había puesto por nombre Israel. Con las piedras construyó un altar en honor del Señor, y alrededor cavó una zanja en la que cabían quince litros de cereal. Colocó la leña, descuartizó el buey, puso los pedazos sobre la leña y dijo: Llenad de agua cuatro cántaros, y vaciadlos sobre el holocausto y la leña. Luego dijo: Volved a hacerlo. Y así lo hicieron. ¡Hacedlo una vez más! les ordenó. Y por tercera vez vaciaron los cántaros.   El agua corría alrededor del altar hasta llenar la zanja. A la hora del sacrificio vespertino, el profeta Elías dio un paso adelante y oró así: «Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que todos sepan hoy que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo y he hecho todo esto en obediencia a tu ¡Respóndeme, Señor, respóndeme, para que esta gente reconozca que tú, Señor, eres Dios, y que estás convirtiendo a ti su corazón! En ese momento cayó el fuego del Señor y quemó el holocausto, la leña, las piedras y el suelo, y hasta lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo vio esto, se postró y exclamó: ¡El Señor es Dios, el Dios verdadero!





(PTD)

Entonces Elías le dijo a todo el pueblo: —Reúnanse conmigo. Así que todo el pueblo estuvo junto a Elías. El altar del Señor había sido destruido, así que Elías lo arregló. Elías encontró doce piedras, una por cada una de las doce tribus nombradas por los doce hijos de Jacob, a quien el Señor había llamado Israel. Elías usó las piedras para arreglar el altar en honor al Señor. Después hizo una zanja alrededor del altar que podía contener quince litros de agua. Luego Elías acomodó la madera en el altar, cortó el toro en pedazos y los colocó sobre la madera. Entonces les dijo: —Llenen cuatro jarrones de agua y derramen toda el agua sobre los pedazos de carne. Luego Elías dijo: Háganlo de nuevo. Después dijo: Háganlo por tercera vez. El agua corrió hasta llenar la zanja alrededor del altar. Al llegar el momento del sacrificio de la tarde el profeta Elías se acercó al altar y oró así: Señor, Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Ahora te pido que des una prueba de que tú eres el Dios de Israel y que yo soy tu siervo. Muéstrales que tú me ordenaste que hiciera todo esto. Señor, atiende mi oración, muestra a la gente que tú, Señor, eres Dios. Así la gente sabrá que tú los estás haciendo volver a ti.  Así que el Señor hizo bajar fuego que quemó el sacrificio, la madera, las piedras e incluso la tierra alrededor del altar. El fuego también secó toda el agua de la zanja.  Todo el pueblo vio esto, se postró y comenzó a decir: ¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!


sábado, 7 de enero de 2012

NO AMÉIS AL MUNDO, NI LO QUE HAY EN EL MUNDO

Permanezco siempre en la voluntad del Señor Jesús.




1 Juan 2:15-17; Romanos 12:1-2; 2Corintios 6:14; Santiago 4:4; Gálatas 5:19-21; Juan 3:16-18

No améis al mundo, ni lo que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo -los malos deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida-, no procede del Padre, sino del mundo. Y el mundo y sus deseos se pasan. En cambio, el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.
NRV1990

Así, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios, que presentéis vuestro cuerpo en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto razonable. Y no os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que podáis comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Porque, ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas?*

¡Adúlteros! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? El que quiere ser amigo del mundo, se constituye en enemigo de Dios.

Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, explosiones de ira, contiendas, divisiones, sectarismos, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas semejantes. Os advierto, como ya os previne, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él, no perezca, sino tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que cree en él, no es condenado. Pero el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el Nombre del único Hijo de Dios.


DECLARACION DE FE DE ACUERDO A LA PALABRA DE DIOS.


No aprecio las cosas que el mundo tiene, y me ofrece (porque estan fuera de la voluntad de Dios), porque el Señor Jesús me ensena en Su Palabra que aquellos que aprecian el mundo no tienen el amor del Padre Celestial ni el del Señor Jesús. También sé que todo el mundo - los deseos de la naturaleza caída, es la jactancia arrogante, y toda cosa semejante no proviene del Padre Celestial, sino del mundo. El mundo y todas sus cosas pasarán, pero yo, como un nacimiento no por sangre humana sino por el Espíritu de Dios, hago la voluntad de Dios, permanezco en vivo y en el Señor Jesús permanezco vivo por toda la eternidad.


Si no has recibido a Jesús tú Señor simplemente has la siguiente oración creyendo en tu corazón y Cristo será su Salvador:
Padre Celestial, vengo a ti en el nombre de Jesús. Tu Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo» y «que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Hechos 2:21; Romanos 10:9). Dijiste que sería salvo cuando el Espíritu Santo venga a morar en mí y me haga nacer de nuevo (Juan 3:5-6, 15-16; Romanos 8:9-11), y que si te lo pido, seré lleno del Espíritu y podré hablar en otras lenguas (Lucas 11:13; Hechos 2:4).
Confío en tu Palabra. Confieso que Jesús es el Señor y creo en mi corazón que lo resucitaste de entre los muertos. Gracias por entrar a mi corazón, por 0darme tu Santo Espíritu como lo prometiste y por ser el Señor de mi vida. Amén.

Si tus has hecho esta oración escríbeme a la siguiente dirección: enriqueibarra.@integra.com.sv